Zulmah no halla justicia a más de dos años de su feminicidio

Fuente: Ahora Digital.

El juicio contra el militar acusado del asesinato de la joven tarijeña fue suspendido y reinstalado en seis oportunidades. Ven retardación y riesgo de impunidad.

“No la olvidamos y la extrañamos mucho. Es como si siguiera viva, como si aún trabajara en La Paz y que pronto llegará a visitarnos”,  dice  con la voz entrecortada  Germán Vargas, padre de Zulmah. El cuerpo de la joven   fue hallado sin vida, con señales de violencia, a orillas del río San Mateo, en el Chapare,  en octubre de 2018. Tenía 29 años y su feminicidio  sigue impune.

La tarijeña Zulmah Vargas era funcionaria de la Oficina de Gestión Presidencial del gobierno de Evo Morales cuando fue asesinada. Han transcurrido dos años y cinco meses de su feminicidio  y su familia no halla  justicia ni descanso. El juicio oral  contra del principal sospechoso, el capitán del Ejército Víctor Alberto C. C., se instaló en noviembre de 2020 y a la fecha   fue suspendido y reinstalado en seis oportunidades.

“Los papás de Zulmah han viajado desde Tarija hasta Villa Tunari al menos seis veces  en plena pandemia. El jueves 11 de marzo el juicio se suspendió nuevamente hasta el 6 de mayo, es decir 55 días después. Estas decisiones demoran el proceso incurriendo en retardación de justicia, en violación de derechos humanos y la revictimización de los papás de Zulmah. Hay el riesgo de que su feminicidio quede impune. Nadie merece recorrer un camino tan tortuoso para tener justicia”, alerta la abogada y representante de la Red contra la violencia de las mujeres de Tarija, Mariel Paz.

Zulmah era la menor de cuatro hermanos. Estudió en la carrera de Derecho en la Universidad Misael Saracho en Tarija y en La Paz realizó diversos diplomados. Era la única profesional de su familia y el orgullo y apoyo a sus padres.

Desde el colegio sentía  pasión por  el folklore y en la universidad formó parte de las entradas bailando morenada, chacarera y otras danzas en las que siempre era la cabecilla. Fue elegida Reina de la Integración Andina.

En 2012, Zulmah decidió cambiar el rumbo de su vida y viajó a La Paz donde empezó a trabajar como funcionaria en la Cámara de Diputados y  llegó al Ministerio de la Presidencia durante la gestión de Evo Morales.

“Ella siempre fue la figura en los bailes, era impresionante. Nunca había ingresado a un instituto de ballet, pero sabía danzar de todo, siempre destacaba. Desde La Paz nos apoyaba y con su salario nos enviaba ropa, se preocupaba por nuestra salud y nos apoyaba muchísimo. Su pérdida es un dolor muy grande y esa herida jamás  cicatrizará. Zulmah era un verdadero tesoro”, recuerda su progenitor.

La muerte de la joven cambió el rumbo de la familia Vargas, sobre todo de sus padres. Don Germán ahora viaja con frecuencia desde Tarija a Villa Tunari, en el  trópico cochabambino, para  seguir las investigaciones y el juicio oral.

Él y su esposa tienen un puesto de venta de productos de limpieza en inmediaciones del mercado Campesino de Tarija.  Todo el dinero que reúnen lo destinan a pasajes y a los gastos del proceso.

La noche fatídica

Zulmah llegó al Chapare el 18 de octubre de 2018 con una comitiva oficial que tenía la misión de organizar la entrega de una obra por el entonces presidente Morales. Después de cumplir con su labor, la noche del 19 de octubre salió a una discoteca  de Villa Tunari junto a su jefa Patricia Hermosa y otra funcionaria de la avanzada presidencial. El capitán Víctor Alberto C. C. -quien formaba parte de la seguridad de Evo Morales-  y un chofer las alcanzaron  y  estuvieron con ellas hasta las 3:30, según el cuaderno de investigación.

La mañana del 20, la joven tarijeña fue con Víctor  C. C.   al río para refrescarse. Unas horas después allí fue encontrada sin vida.

Según el padre de la víctima, la misma mañana  que hallaron el cuerpo en el Chapare. En La Paz,  camaradas del militar ahora procesado fueron al departamento de  Zulmah  por inmediaciones de la Plaza Murillo y se hicieron pasar por amigos suyos con la finalidad sustraer equipos electrónicos de propiedad de la joven que incriminaban al capitán.

“Ya en horas de la mañana, otros (militares) de la seguridad de Evo ingresaron a la habitación de Zulmita sin comunicarnos. Ellos se enteraron antes que nosotros (sobre su muerte). Eran dos del Gabinete presidencial y se llevaron dos laptops, los chips de sus celulares, una filmadora. Borraron videos y fotografías”, asegura el padre.

Este hecho, sin embargo,  no fue investigado por el perito, según denuncia la abogada de la Oficina Jurídica de la Mujer  de Cochabamba, Jinky Irusta, que lleva el caso de Zulmah. “El padre tiene la certeza de la sustracción pero  la investigación no se enfocó en eso. Es un hilo suelto”, sostiene.

El acusado, tras su audiencia cautelar, fue enviado preventivamente a  la carceleta de Arani. En febrero de 2020  fue beneficiado con  detención domiciliaria que actualmente cumple en una unidad de las Fuerzas Armadas en Villa Tunari, donde fue destinado.

Luchó por su vida

En el juicio oral del 25 y 26 de noviembre  de 2020 en el Tribunal de Sentencia N° 1 de Villa Tunari, la Fiscalía presentó el informe del forense Pedro Cejas Suárez que establece   que Zulmah  fue golpeada antes de fallecer.

La joven murió por traumatismo encefálico intracraneano por golpes de puño o de codo; tenía una fractura en la base del cráneo y coágulos en la cavidad craneana, detalla el informe forense; indicios suficientes para tipificar el caso como feminicidio.

“Ella se defendió con las uñas, tuvo una muerte violenta. Falleció por traumatismo encéfalo craneal. No se ahogó como dijo el capitán”, manifiesta su padre.

Además, el día del levantamiento legal del cadáver, el 21 de octubre de 2018, Víctor Alberto C. C. fue sometido a una prueba forense en la que se evidenció que presentaba “excoriaciones en la parte del  tórax en el lado derecho, eran rasguños. También había en el nivel del cuello y la clavícula unos raspones, y hematomas en el brazo y antebrazo derecho. Presumimos que Zulmah no sólo se defendió con los brazos sino también con sus puños”, explica don Germán.

Según la jurista Irusta, el militar acusado se acogió al silencio, pero su abogado defensor presentó  versiones diferentes. Primero indicó que  Zulmah se había ahogado; luego, que la joven se golpeó la cabeza y, finalmente, que él se marchó dejándola en tierra firme. Esas declaraciones no coinciden con las pruebas forenses.Germán Vargas está convencido de que su hija no murió ahogada ni que fue arrastrada por el río, como insiste la defensa del militar, ya que “el cuerpo no tenía ningún rasguño, herida o lesión externa, según dijo el médico forense en el juicio oral. No había líquido en los pulmones, en la tráquea ni en el estómago”, insiste. Añade que si la versión de C. C. fuese verdadera, las piedras, ramas y otros objetos contundentes le habrían ocasionado lesiones visibles.

Una declaración  que incrimina al militar fue proporcionada por un testigo en el juicio oral del 11 de marzo. Él dijo que la mañana del 20 de octubre de 2018 vio que Zulmah y a Víctor Alberto C. C.  discutían. Él trataba de abrazarla y ella se resistía propinándole golpes. “Esa declaración coincide con el estudio forense”, recalca Vargas.

El video de Zulmah

En el  juicio oral, el perito de criminalística del Instituto de Investigación Forense presentó un video extraído del celular de Zulmah. La grabación, que registró los últimos minutos de vida de la joven, tiene una duración de 54 minutos. Comienza a las 7:09 y termina a las 8:03.

En el  video se oyen risas, el ruido de la corriente del agua y una voz masculina que dice “mi amor, te quiero, eres linda”. Son Zulmah y el capitán. En el minuto 40 ambos se alejan  y tres minutos después se escucha un grito que sería de la joven. Al final de la filmación se ve el rostro asustado y mojado del acusado.

“El presidente del Tribunal de Sentencia escuchó el grito de mi hija en el video;  luego, los pasos del capitán en el agua y aparece su rostro mojado, asustado con los ojos abiertos. Ahí se acaba. Hemos escuchado los últimos instantes de la existencia de nuestra hija. El capitán se fue sin pedir auxilio”, detalla angustiado el padre.

El juicio oral será reinstalado el 6 de mayo y la familia de Zulmah tiene la esperanza de que el tribunal emita una condena de 30 años por feminicidio. “Pedimos justicia”, recalca don Germán.

Retardación 

29 meses Han pasado desde el asesinato de Zulmah Vargas. En ese tiempo, pese a los reclamos,  el juicio contra el militar acusado de su feminicidio no avanza.

19/10/18 Zulmah fue a una discoteca en Villa Tunari con su jefa Patricia Hermosa, quien era jefa del  gabinete de Evo y en el gobierno de  Añez fue detenida. Hoy es directora nacional del Segip.

20/10/18 El cuerpo sin vida de Zulmah Vargas fue hallado a las orillas del río San Mateo, en Villa Tunari, a 15 km de donde estaba hospedada junto a la comitiva oficial de Evo Morales.

21/10/18El levantamiento del cuerpo de la joven evidencia signos de violencia. El militar Víctor Alberto C. C.,   sospechoso del asesinato,  es enviado preventivamente a  la carceleta de Arani.

17/11/20 Se inicia el juicio oral contra del capitán del Ejército Víctor Alberto C. C.,  acusado del feminicidio de Vargas, en el Tribunal de Sentencia N° 1 de Villa Tunari. La Fiscalía pide 30 años.

18/2/20 El militar acusado, exseguridad de Evo, es beneficiado con la detención domiciliaria que actualmente cumple en una unidad de las FFAA en Villa Tunari, donde fue destinado.

6/5/21 Será la próxima audiencia tras la sexta suspensión  del juicio   por el feminicidio de  Vargas. La pandemia, la acefalía de jueces en el tribunal y los recursos  de la defensa retrasan el proceso.

Envió una carta a la Magistratura

Cladem pide celeridad y seguimiento del caso

El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres en Bolivia (Cladem) envió una carta al Consejo de la Magistratura de Cochabamba en la que solicita que haga un seguimiento al caso del feminicidio de Zulmah Vargas. Identificó retardación en el proceso  con la finalidad de que el crimen quede en la impunidad.

“Después de más de dos años de investigación, en fecha 17 de noviembre de 2020, se instaló el juicio oral en el Tribunal de Sentencia N° 1 de Villa Tunari y desde la fecha no se ha podido lograr un avance sustancial del proceso por diferentes factores claramente orientados a que el crimen quede en la impunidad. Al hallarse gozando de medidas sustitutivas (el militar acusado), la posibilidad de fuga es muy probable”, dice el documento del Cladem al que tuvo acceso Página Siete.La abogada de la Oficina Jurídica de la Mujer  de Cochabamba, Jinky Irusta, presenta los argumentos en los que se basa la carta del Cladem. Precisa que la primera audiencia del juicio oral contra el acusado se instaló el 17 de noviembre de 2020 y se suspendió hasta el 25 de noviembre porque la jueza de Ivirgarzama tenía otro juicio en la ciudad de Cochabamba. Al día siguiente lo suspendieron para el 18 de diciembre porque los peritos no se presentaron en el juicio.

Reinstalado el proceso, nuevamente lo  postergaron para el 4 de febrero de 2021 y en esa fecha declaró el consultor técnico de la defensa, pero una vez más suspendieron el juicio hasta el 11  de marzo para que declare un testigo.

Concluida esa declaración en la fecha señalada, la defensa solicitó otra pausa hasta el 6 de mayo con  el argumento de que uno de sus testigos estaba enfermo. Para esa fecha la Fiscalía y la defensa convocaron al militar Cristian A. -ex jefe de seguridad de Evo Morales- considerado “testigo clave” que aportaría pruebas que definan el destino del acusado.

“El principal problema es que ese tribunal no está completo, hay acefalía,  lo que perjudica al normal desarrollo del juicio. Otro problema es la falta de notificación de los testigos de la defensa del militar”, recalca Irusta.

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